09 octubre 2009

FIBRA VEGETAL

Hacia los 5000 años a.c.aproximadamete, aparecen en el Perù los primeros tejidos elaborados con fibras de origen vegetal, las cuales al ser torcidas o enrolladas se trenzaban, anudaban, entrelazaban o anillaban, con la ùnica ayuda de las manos.Empleando estas tècnicas se comenzò a producir,con fibras de cactus,junco y maguey,gran variedad de objetos como redes, sogas, bolsas,petates, cestas, cordeles y esteras. Desde aquellos remotos dìas hasta la actualidad, el uso y la producciòn de cesterìa para piezas utilitarias y decorativas no ha cesado. Los artesanos han asilado nuevas tècnicas e incorporado otras fibras vegetales que fueron ubicando en sus regiones.

LA PRODUCCIÓN

La fibra que se emplea en un sombrero se debe seleccionar o "shilpir"en manojos o particiones de paja, según el tamaño (grande, mediana y chica), el grosor y de acuerdo al producto que se va a elaborar. Así se eviten las llamadas "tripitas" o pajas de menor longitud y espesor, y de escasa utilidad.

Las finísimas fibras obtenidas en la partición se conservan en lugares frescos y húmedos, preservándolas del calor que las volvería duras y menos dúctiles para el tejido. La finura de un sombrero dependerá de la calidad y grosor de la paja escogida, de la técnica empleada y de la cantidad de participes logradas; procedimientos que requieren de habilidad y destreza manual, como aquellas que consiste en emplear la uña del dedo pulgar para eliminar la parte áspera de los bordes o venas de la fibra, para luego cortarlos con la finalidad de igualarlos, operación que llevan a cabo tras remojar la paja con agua corriente.

La producción de sombreros se realiza en el domicilio de cada artesano y es una actividad básicamente familiar, que incluye a los niños desde los siete, ocho años de edad en que empiezan a hacer trencillas y trabajos pequeños.


COMERCIALIZACIÒN Y MERCADO



En las ferias dominicales de la Plazas entre las 5 y 9 de la mañana es posible observar un permanente juego verbal, basado en la oferta y la demanda, entre los intermediarios y las tejedoras por el precio del producto. Mientras las artesanas defienden la calidad y el precio justo por el trabajo realizado, los intermediarios regatean recurriendo a artimañas como que la venta ha bajado en el mercado "que "el producto presenta imperfecciones", etc. Este comerciante compra las piezas a 2 o 3 dólares y puede venderlas a un precio cinco veces mayor.


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